miércoles, 15 de mayo de 2013

El lugar de las cosas invisibles

Al parecer hace tiempo no te escribo...Al parecer aqui no hay nada mas que lo mismo...
Sigueme buscando. Pronto me encontraras... en las cosas invisibles.

lunes, 18 de febrero de 2013


Convéncete de…
De ser tan fuerte, que nada ni nadie pueda perturbar la paz de tu espíritu.
-De hablar de salud, progreso y felicidad a todos los que te encuentres.
-De hacer sentir a tus amigos que hay algo grande en ellos.
-De ver todo por el lado noble y hermoso, haciendo que tu optimismo sea sincero.
-De pensar sólo en lo mejor y esperar sólo lo mejor.
-De tener tanto entusiasmo por el éxito de los demás como por el tuyo propio.
-De olvidar los errores del pasado y luchar por las grandes realizaciones del porvenir.
-De llevar todo el tiempo un semblante alegre y tener siempre una sonrisa para todos.
-De ser tan grande para la pena, tan noble para la cólera, tan fuerte para el miedo, que tu felicidad no tema la presencia del dolor.

martes, 8 de enero de 2013

Puedo escoger tu mirada a tu cuerpo,


tu sonrisa a tus besos

tus ojos a tus palabras

mas no puedo evitar pensarte,

seguir tu camino en mi mente,

irme contigo cada vez que te veo

Acariciarte de lejos...

Pero tengo que vestir de indiferencia

de normailidad

de desapego

y serenidad.

Tengo que sostener mi espiritu y

las ganas de robarte la vida

de escapar contigo

de obedecer a tu mirada.

El brillo de tus ojos me llama a gritos...

Pero sabes que no puedo acudir a tu llamada.









Tengo en mi corazon un cumulo

de te quieros atragantados.

De caricias que nunca te dare,

de caminos que seguiste junto a mi

y cosas que nunca te contare.





Pero sabes

en el fondo de tu ser

que te guardo estos tesoros

para siempre

en secreto y en silencio

sin esperar que nada vengas a buscar...

domingo, 12 de agosto de 2012

Quiero un abrazo






Me gustan los abrazos de mentira; esos que realmente no existen pero que de tan livianos puedo llevarlos siempre conmigo, sobre mi espalda, aferrados a mi cuello. A veces me asfixian, no ellos mismos, sino las ganas de que fueran reales, tal vez un poco más fuertes, menos suaves.

Me gustan los abrazos, en verdad, aunque no reciba muchos, pero siento que siempre los necesito.

Aunque luego llegase la asfixia, unas manos alrededor de mi cuello y una muerte fugaz, yo lo aceptaría, me agradaría, me entusiasmaría, sonreiría por ello. Moriría sonriendo.

Quiero un abrazo.



El cielo es el limite

Estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Estábamos tristes, pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo ‘te quiero’. Entonces me di cuenta que era la primera vez que me lo decía. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero era casi asfixiante, insoportable. Ahí en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo. ‘Hasta ahora no te lo había dicho’, murmuró, ‘no porque no te quisiera, sino porque ignoraba porque te quería. Ahora lo sé’. Pude respirar. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas. El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. ‘Ahora lo sé. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera’. Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir."

sábado, 29 de octubre de 2011