domingo, 5 de abril de 2009

Los grandes no nacen...


Que yo sepa ninguno de los monstruos que conozco ha nacido grande. Muchos de nosotros tuvimos que afrontar grandes cambios y estar dispuestos a pagar el precio de transformarnos en seres diferentes, emancipados y de pensamiento mas profundo, esto sin embargo ha sido algo que ha valido bien la pena. Por eso no te desesperes si eres padre y ves que tu hijo no sigue el prototipo de ser un alumno destacado el el colegio o da muestras de ser un poco lento en algunos aspectos del aprendizaje, pues cada uno de los individuos que pisan este planeta tiene el germen en potencia de la plenitud, la felicidad y el éxito...Solo tienes que pensar en los millones y millones de espermatozoides que lucharon para concebir una vida intentando fecundar un óvulo. Si estas aquí es por que ya genéticamente estas hecho para la vida...Ya eras un triunfador hasta antes de nacer y tu hijo también lo es así como todos los seres que recibimos la oportunidad de clasificar para la vida en la tierra. El resto del asunto es desarrollarte y cumplir con tu misión de ser feliz y envilecer este planeta con tu singularidad e individualidad.
Entrega a tus hijos siempre las mejores armas ... Armas como son la confianza y el amor por si mismos y el deseo de aprender día a día de si mismo y de los demás. Demuestrales día a día cuan importantes son para ti y principalmente para aquel que creo el universo y las fuerzas que nos sostienen. Diles cuantos les amas no solo con gestos, sino también con palabras, repetidas veces programa su cerebro con amor, sus pequeñas mentes están ávidas para ser programadas para la plenitud y la felicidad. No olvides nunca abrazar y tocar mucho a los que te rodean, pues así fluirá la energía que necesitan para sentirse seguros...Armas que programaran su vida para superar cualquier adversidad. Permite les mutar, crecer, cambiar, desarrollarse. Inculca les el amor por la lectura, el conocimiento y la sabiduría...Lee con ellos siempre y que tu ejemplo les fortalezca esa convicción. Si te ven leyendo, meditando; si te ven ser un estudiante de la vida, ellos también lo serán...
Nunca inculque en ellos temor, porque el temor empobrece el espíritu humano. Y recuerda que el valor se obtiene del conocimiento, pues "Quien mas conoce...Menos teme".

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